El herbicida conocido como MCPA, cuyo nombre científico es ácido 4-cloro-2-toliloxiacético, se emplea especialmente en fincas de olivos para la eliminación de hierbas de hoja ancha. El Portal Tecnoagrícola apunta que "en ensayos de laboratorio, se ha observado que (el MCPA) incluso en suelos con enmiendas orgánicas a base de turbas, es muy móvil y puede contaminar acuíferos". Antes era conocido como fenotiol, actúa como herbicida selectivo para gramíneas y algunas leñosas o como fitorregulador, según sea la concentración con que se aplique y el momento en que se realice el tratamiento. Se descompone en condiciones húmedas y cálidas. La duración de su actividad residual en el ambiente es de 3-4 meses. Puede lixiviarse, según el citado portal.

Hasta ahora sólo en cuatro embalses de toda Andalucía había obligación de incluir la detección de MCPA en los análisis rutinarios, puesto que no era habitual su uso en esos entornos de sierra, donde hasta ahora no había olivares. Lo ha detectado la empresa Hidralia, encargada de la gestión del suministro a Marchena. El Consorcio de Aguas del Plan Écija se ocupa del suministro "en alta", es decir, la captación en los embalses del Retortillo y Bembézar, tratamiento y reparto a los 16 municipios de la comarca. De ahí la sorpresa de su aparición en la red de suministro de agua de Marchena.

El MCPA no aparecía en los análisis de las aguas porque no se le buscaba y no se le buscaba porque no estaba incluido en la lista de los peligros previsibles. Nadie lo esperaba encontrar, y menos en el agua de la sierra, pero está. Al menos en el agua de Marchena y, según la Junta de Andalucía, en cantidades suficientes para prohibir el consumo. En una proporción mínima y probablemente inofensiva salvo que se consuma mucha agua y durante mucho tiempo, tal como afirma el director técnico del consorcio, Ignacio Freire. La pregunta es ¿sólo en Marchena? Se sabrá la semana próxima cuando lleguen desde Alicante los resultados de los análisis realizados a las muestras de agua recogidas ayer en diferentes puntos de la red de suministro.

Este nuevo incidente de contaminación viene a subrayar la guerra permanente entre quienes usan (y abusan) de los productos químicos en el campo y los encargados del suministro de agua potable a la población. Una guerra costosísima en términos económicos y, sobre todo, de salud. El consorcio de aguas del Plan Écija destina cada año cientos de miles de euros a eliminar todo tipo de productos químicos que llegan a los embalses procedentes del campo con las primeras lluvias. "Nos saldría más a cuenta compensar a los agricultores de los alrededores de los embalses para que no utilicen productos tan dañinos para la salud, que tratar las aguas contaminadas", señala el director del Consorcio.