Las condiciones ambientales favorables a la proliferación de ciertas especies de vectores de enfermedades, el cambio climático y la globalización, son algunas de las causas por las que la incidencia y distribución de enfermedades transmitidas por mosquitos están sufriendo importantes modificaciones. Los casos importados de algunas enfermedades transmitidas por mosquitos (Dengue, Crimea-Congo) en España y, en particular, los casos autóctonos en Andalucía (problema que se ha extendido en 2025 a Extremadura) de Fiebre del Nilo occidental así lo ponen de manifiesto.
Los lugares en los que los mosquitos depositan sus huevos y desarrollan también las fases de larva y pupa (las otras dos etapas de su desarrollo antes de ser adultos) son las aguas estancadas, con abundante materia orgánica. Los lugares de reposo de los adultos suelen ser zonas verdes próximas a los focos larvarios.
En Andalucía tenemos presentes dos géneros principales de mosquitos transmisores de enfermedades causadas por arbovirus:
- Culex spp., vectores del virus que causa la Fiebre del Nilo occidental, emergente en humanos y endémica en animales. El reservorio de los virus causantes de estas enfermedades está principalmente en las aves.
- Aedes albopictus (mosquito tigre) es vector del dengue, fiebre amarilla y fiebre del chikungunya, zika. Estas enfermedades son importadas, por el momento, en Andalucía no hay casos autóctonos.
- También es de importancia sanitaria el género de mosquitos Anopheles spp. por ser vector de la malaria. Este mosquito está presente en Andalucía, pero la enfermedad de la malaria solo se da por casos importados.
La Fiebre del Nilo occidental, trasmitida por el mosquito Culex spp. y está causada por el virus del Nilo occidental (VNO), puede afectar a seres humanos, caballos y otros mamíferos. En humanos, tras la picadura del mosquito, el período de incubación es de 3 a 14 días. Esta enfermedad puede ser que entre el 4-14% de estos casos produzca una afectación neuro-invasiva grave que cursa con encefalitis, meningitis o poliomielitis que pueden dejar secuelas permanentes, incluso causar la muerte. Son más propensas las personas mayores y las inmunodeprimidas (trasplantados). No existe un tratamiento específico de la enfermedad. Se está investigando para desarrollar una vacuna para humanos, pero por ahora no existe.
En 2020 comenzó en Andalucía un gran aumento de casos, pasando de la casi inexistencia a 72 en ese año. Durante el verano de 2024 se dio de nuevo un elevado número de casos, siendo 107 las personas infectadas por VNO y según datos periodísticos, 10 las fallecidas, todos ellas infectadas en municipios de Sevilla y provincias limítrofes. Tradicionalmente se ha combatido a los mosquitos tanto en su fase larvaria como en estado adulto desecando zonas inundables o tratando con insecticidas los lugares de reposo en poblaciones humanas, a menudo por medios aéreos. Estas actuaciones comportaron a menudo efectos secundarios ambientales más o menos graves y problemas para la salud por intoxicaciones. Actualmente, en la mayoría de países desarrollados la lucha contra los mosquitos se basa en el control integrado y en especial en el control larvario usando bacterias tóxicas contra los mosquitos como es el caso de Bacillus thuringiensis.

En Andalucía tenemos un antecedente que no podemos olvidar. En la mitad de la década de los 80 existía una problemática muy preocupante en la provincia de Huelva por la densidad de las poblaciones de mosquitos en zonas de interés turístico. Se realizaban tratamientos adulticidas con avionetas sobre las poblaciones, con el consiguiente riesgo de intoxicaciones y perjuicios para el medio ambiente. La consejería de Salud, dirigida por el PSOE, diseñó una estrategia para control integral de mosquitos en Huelva. Se formó a técnicos de la Diputación provincial, se fomentó la creación del Servicio de Control de Mosquitos en esa Diputación y se realizó un mapeo de focos larvarios que se puso a disposición del Servicio de Control de Mosquitos. Los resultados de esa actuación fueron y son totalmente eficaces, siendo actualmente ese Servicio de Control de Mosquitos un referente internacional. Increíblemente, esta experiencia de la propia Junta de Andalucía y la Diputación provincial de Huelva no se ha tenido en cuenta como estrategia para el control de mosquitos en las provincias más afectadas por la Fiebre del Nilo Occidental, que son Sevilla y Cádiz, por la actual consejería de Salud, que dirige el PP.
Ahora existe un Plan Estratégico Andaluz para la Vigilancia y Control de Vectores Artrópodos con Incidencia en Salud (PEVA), pero se ocupa básicamente de la vigilancia, mientras que el control efectivo de los mosquitos se deja en manos de cada ayuntamiento. Las grandes masas de agua de marismas y arrozales no pueden tratarse de esta manera y la mayoría de las empresas de control de plagas no tienen formación sobre control de mosquitos ¿Por qué esta nueva estrategia? Basicamente lo que está sucediendo, al determinar la estrategia, es lo que da título a este artículo: “salvar vidas no es la prioridad”. La prioridad en el control de esta situación es que la Junta de Andalucía no asuma una responsabilidad mientras que pueda descargarla en otros y de esa manera no corren ningún riesgo político si las cosas no van bien. Es cierto que los ayuntamientos tienen competencias en control de plagas y la Diputación el cometido de coordinar a los ayuntamientos, pero la consejería de Salud tiene la obligación de proteger la salud de las personas y actuar sobre los factores que inciden sobre la salud pública.
Es cierto que existe un aspecto del control de mosquitos que sí puede realizarse por parte de los ayuntamientos, de forma independiente, y es el tratamiento de imbornales y todas las infraestructuras municipales (estanques, fuentes, etc.) que pudieran constituir un foco larvario, así como la difusión de información a los vecinos para que eviten las acumulaciones de agua peridomésticas (jardines, macetas, útiles etc., pero la determinación de focos larvarios en extensas masas de agua, que precisamente por su extensión afectan a varias demarcaciones municipales, así como el tratamiento de esas extensiones con larvicidas, debería hacerse para que sea eficaz de forma coordinada o mancomunada entre los municipios afectados.
La forma óptima de abordar el control de mosquitos en las circunstancias en las que se encuentran los focos larvarios en Sevilla y Cádiz requiere la intervención de un organismo supramunicipal, como la Diputación provincial, que se ocupe de forma pública de: 1.- Mapeo de focos larvarios; 2.- Control de las dinámicas espacio-temporales de las poblaciones; 3.- Determinación de las especies de mosquitos presentes, previa captura mediante trampas de los mismos; 4.- Control de la presencia del VNO en los mosquitos. 5.- Colaboración con otros organismos implicados; 6.- Tratamientos periódicos y a lo largo de todo el año de las larvas de mosquitos, mediante los larvicidas biológicos adecuados.
Los políticos que dirigen organismos como la consejería de Salud no tendrían que tener otra ambición más que proteger y promover la salud de los ciudadanos. Ese es el motivo por el que ocupan sus puestos como servidores públicos.

