Puede parecer paradójico que dos de los tres Parques Nacionales existentes en Andalucía tengan en su denominación palabras procedentes del latín nivis. Son el adjetivo nevada y el sustantivo nieves, parientes cercanos. Como si Andalucía fuese una región situada bastante más al norte, con largos inviernos e hielos permanentes, y sus cumbres alcanzaran mayores altitudes; aunque los picos de casi 2.000 metros -el Torrecilla- o más de 3.000 –Mulhacén, Veleta- explican la existencia de nieve en estas montañas a lo largo de varios meses, increíblemente a poca distancia de playas explotadas turísticamente como costa del Sol o Tropical.
Uno de los dos, el Parque Nacional Sierra de las Nieves, situado en la provincia de Málaga, cumplirá el próximo 1 de julio la cifra aún modesta, pero redonda, de 5 años de existencia oficial. Su conservación “se considera de interés general del Estado” y se integra en la Red de Parques Nacionales, dice el primer artículo de la ley de su creación, aprobada por las Cortes en 2021. Lo que pretende proteger esta declaración son ecosistemas valiosos como los pinsapares, quejigares, matorrales de alta montaña, cursos de agua, sistemas naturales de origen kárstico o sus excepcionales formaciones geológicas de rocas peridotitas, entre otros. Todos ellos proporcionan a la sociedad unos cuantos e impagables servicios ambientales: aire limpio, agua de calidad, alimentos, control del clima, esparcimiento en la naturaleza, por citar unos cuantos. El territorio propiamente declarado parque nacional va rodeado de una zona periférica de protección, perimetral, y un área de influencia socioeconómica, más amplia.
El proyecto comenzó a tomar forma el año 2011. Con anterioridad había sido declarado en la zona el Parque Natural Sierra de las Nieves, una parte de lo que se venía llamando serranía de Ronda. Es el nombre que utilizó Francisco Rodríguez, de la Universidad de Granada, en un completo estudio geográfico publicado en 1977, donde ya apuntaba que estas sierras eran merecedoras de tutela legal. La ley andaluza de 1989 no fue muy generosa en la protección de las sierras malagueñas: solo una porción de las serranías rondeñas, con la denominación de Sierra de las Nieves, y los pinares cercanos a la capital, los Montes de Málaga, serían declarados parques naturales. Unas 24.000 hectáreas, cuando en otras provincias las superficies declaradas alcanzaron casi 10 veces más. Habría que esperar una década para que la provincia de Málaga -y la de Granada- vieran surgir un nuevo parque natural, el de la Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, esta vez compartido, con territorio en las dos provincias, si bien hubo que superar alguna reticencia precisamente por esta circunstancia.

Los municipios de Sierra de las Nieves, en un admirable ejercicio de puesta en común de los intereses locales, promovieron en los años 90 del pasado siglo, a través de su Mancomunidad, el reconocimiento de un amplio territorio como Reserva de la Biosfera de la UNESCO, con una superficie más extensa que la del parque natural, cosa que consiguieron en 1995.
Con estos mimbres, conocedores de que esta sierra albergaba valores naturales y ecosistemas aún no representados en la Red de Parques Nacionales, se emprendió en 2011 un largo esfuerzo colectivo que daría como fruto, largamente madurado, la declaración del joven parque nacional, cuyo quinto cumpleaños está próximo a celebrarse. No pone fácil la legislación española alcanzar el reconocimiento de parque nacional para un territorio que, de entrada, debe tener sistemas naturales muy relevantes. Otros requisitos consisten en destacar por sus valores biológicos, geológicos, culturales, educativos o científicos. Dos elementos clave protagonizan la Sierra de las Nieves: el pinsapo, árbol muy antiguo, endémico de estas altitudes, y las peridotitas, rocas oscuras que proceden del interior de la tierra.
En la tramitación intervinieron los municipios, 14 en total -con una voz unánime, aun siendo de diferentes colores políticos- la Junta de Andalucía, el Gobierno, varios órganos colegiados, más de una ida y vuelta de una administración a otra para recoger alegaciones e informes, hasta llegar al Congreso de los Diputados en forma de un proyecto de ley, para su aprobación. Una trayectoria nada fácil, donde hubo que ir sorteando algunas pegas que aparecieron en el camino: de partida, reunir las más de 20.000 hectáreas que exige la ley para un parque nacional -han sido unas 23.000- y luego, sin ser exhaustivos, convencer a algunos propietarios de las bondades de la propuesta, excluir alguna línea eléctrica, examinar cuidadosamente las afecciones a la caza y a la pequeña agricultura o establecer la zona periférica de protección -obligaciones- y el área socioeconómica -beneficios-.

Al concurrir un parque nacional y otro natural, insertos en la Reserva de la Biosfera -en realidad dos, la propia de esta sierra y la intercontinental del Mediterráneo- además de otras figuras de la Red Natura europea, se aplica en toda el área de Sierra de las Nieves la figura legal denominada Espacio Natural, así, sin más. Se trata de una innovación de la legislación andaluza que busca hacer compatibles esos varios reconocimientos que se superponen en el territorio, para que tengan objetivos comunes e instrumentos de ordenación y gestión que valgan para todos ellos: un único plan de ordenación de recursos naturales, que cumple también los requisitos de UNESCO como plan de gestión de la Reserva. Lo complementa un plan rector de uso y gestión, aprobado para el parque natural, que será sustituido por otro, cuya formulación se acordó en 2025, acorde a la nueva realidad administrativa de mayor protección.
Al frente, un equipo de gestión de carácter trino, encabezado por un director, acompañado de un órgano colegiado de participación social, el Consejo de Participación, para que la sociedad se sienta implicada con todo lo que allí se debate. Aún sin inaugurar oficialmente, cuenta con un centro de atención a los visitantes, un edificio de carácter sostenible e innovador, construido en madera, cuidando los aspectos bioclimáticos y su integración en el paisaje. Situado en una de las entradas del Parque Nacional, ha sido distinguido con un premio internacional de arquitectura.
Para terminar, la felicitación por este quinto cumpleaños. Y una noticia: la UNESCO acaba de aprobar este mes de junio la ampliación de la Reserva de La Biosfera en unas 5.000 hectáreas- No parece que sea mala cosa la conservación.

