Existe un hilo que misteriosamente mira sin piedad a la belleza clavándose en tus ojos y en tu alma. Sabes que la vida está gritando al mismo tiempo a la muerte. Sabes que el sueño de las piedras de Mérida te ha alcanzado y el mito te está diciendo que no hay forma de escapar a tu destino.
En la tarde, cuando Electra sigue en la eternidad pagando por su amor, la voz de Silvia Pérez Cruz crea la atmósfera perfecta para unir los dos recuerdos. Cómo no lo sé, solo lo siento en cada poro de mi cuerpo y en mi alma. No hay línea que separe la vida de la muerte. Solo sé que es la belleza la que puede salvarte, te grita desde el escenario
Una y otra vez quieres entender el lenguaje milenario que te grita desde el escenario. Puedes soñar, saber que estás en peligro, que tu tiempo puede desaparecer y tú esfumarte en la oscuridad en la que solo las Moiras te acompañarán y te dirán que tu hilo acabó. A quién pedir ayuda si solo el pronunciar una palabra hace que el hechizo desparezca, quedando lo tangible que apenas nos dice nada.
¡Cómo duele la belleza, cómo duele la muerte! ¡Cómo es salvaje la alegría de vivir! Más aún cuando sientes que tu tiempo es cada vez más corto y sabes que quedan muchas cosas por hacer y decir mientras te lo impide el mirar a los demás y saber que también ellos tienen la palabra rota y, a veces, el corazón.
Nos canta Silvia de la muerte de Alfonsina Storni, poeta que vivió el dolor y la alegría del amor. El amor que hizo vivir y morir a la también poeta Violeta Parra. Todo es una mezcla de dolor, de alegría, de muerte y de vida.
