Noventa años hace que se produjo la sublevación de parte del ejército contra el sistema político de la II República. En ese año de 1936 el ayuntamiento de Fuentes estuvo regido por cuatro corporaciones diferentes. Al comienzo del año, la corporación estuvo formada por los concejales nombrados tras las elecciones generales celebradas el 19 de noviembre de 1933 que dieron la victoria a los partidos de centro-derecha y marcaron un punto de inflexión en la política republicana. El nuevo ejecutivo orientó su acción hacia el desmantelamiento de la obra reformista del bienio anterior y los gobiernos se estructuraron alrededor de dos fuerzas políticas, el Partido Radical, de Alejandro Lerroux, y la CEDA, partido aglutinador de la derecha católica y liderado por Gil Robles.

Siguiendo el programa reformista, el Gobernador Civil de Sevilla procedió a desmantelar la mayoría de los ayuntamientos de la provincia,  entre ellos el de Fuentes, saltándose la legitimidad que daban las elecciones. Así, mandó al alcalde fontaniego un escrito el día 6 de octubre de 1934 en el que indicaba la destitución del ayuntamiento y aquel reunió a los señores que proponía el día 11 del corriente mes para dar posesión a los nuevos concejales interinos. El alcalde, cumpliendo la resolución gubernativa, dio posesión a los nuevos concejales interinos para, a continuación, formular una protesta, en su nombre y en el de los concejales de la mayoría republicana (UR) que habían constituido este ayuntamiento, por el atropello de despojarlos del cargo de concejal para los que fueron elegidos libremente en elección popular, reservándose el derecho que la ley le concedía para impugnar la determinación.

Seguidamente, bajo la presidencia de Antonio Naranjo Ruiz, concejal de mayor edad, se procedió a la elección de alcalde y demás cargos de conformidad con la Ley Municipal. Fueron elegidos: alcalde, José Soto Durán; primer teniente de alcalde, Francisco Márquez Caro; segundo teniente de alcalde, José Fernández Tamarit; tercer teniente de alcalde, Francisco Medrano Vega; regidor síndico, Manuel Fernández Tamarit y depositario, Fernando Lozano de la Hera. Además, formaban parte de la corporación municipal otros 9 concejales.

La labor de este ayuntamiento se orientó a favorecer los intereses de los grandes propietarios e ignorar o deshacer las conquistas sociales. Se suprimió el laboreo forzoso, se volvió al trabajo a destajo, se bajaron los salarios de forma arbitraria, llegando la situación a tal grado que el mismo Gobernador Civil mandó un escrito llamando la atención a los patronos y manifestando que no se podía tolerar que al amparo del esfuerzo realizado por el Gobierno para sofocar el movimiento revolucionario, surgiese el propósito de mantener en una esclavitud irredenta a la masa trabajadora, conduciéndola al hambre.

El clima creado se puso de manifiesto en los registros que el día 20 se practicaron por la Guardia Civil en los domicilios de los obreros, bajo sospecha de su intervención en la huelga general. Trece de ellos fueron detenidos y, tras una dura represión, encarcelados en Sevilla. Tras un mes de prisión fueron puestos en libertad 4 de ellos, otros 8 fueron excarcelados en abril de 1935. José Ruiz Martín permaneció encarcelado hasta el 15 de octubre.

En diciembre de 1935 tuvo lugar una grave crisis y Portela Valladares fue nombrado jefe del Gobierno con el encargo de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones generales, que se celebraron el 16 de febrero de 1936. A estas elecciones concurrieron en una amplia coalición los partidos de la izquierda en el Frente Popular. En lado opuesto se formó el Frente Nacional que aglutinó a diversos partidos de centro derecha alrededor de la CEDA, además de diversos partidos de centro y de derechas e independientes. El resultado fue un amplio triunfo del Frente Popular.

El primer consejo de Ministros del Frente Popular acordó reponer en los ayuntamientos a los concejales que formaban las corporaciones que fueron destituidas en octubre de 1934. Así ocurrió en Fuentes, que con la presencia del delegado gubernativo, en la sesión del día 21 de febrero de 1936 se procedió a devolver el ayuntamiento a los concejales que habían sido elegidos en las elecciones del 31 de mayo de 1931. Sin embargo, los 5 concejales del grupo socialista no aceptaron sus respectivos cargos por motivos de índole política que se reservaban exponer al Gobernador Civil.

José Fernández Tamarit, tercer teniente de alcalde de la anterior corporación hizo entrega del bastón de mando al antiguo alcalde, Manuel Muñoz Conde, que inmediatamente manifestó que, por disciplina de partido, así como por considerar  un deber de ciudadanía el acatar y cumplir las órdenes de las autoridades de la República, aceptaban los cargos pero que, no habiendo aceptado la representación del partido socialista los puestos para los que fueron designados, en este acto los señores concejales presentaban su renuncia del cargo, quedando estos a disposición del Gobernador Civil de la provincia. A continuación se procedió a hacer una nueva sesión extraordinaria para designar los cargos municipales.

Una vez abierta la sesión, el alcalde Manuel Muñoz Conde presentó su dimisión, que le fue aceptada, y ocupó por tanto la presidencia el concejal de mayor edad y se procedió a la votación de los cargos. Fueron elegidos: alcalde, Cristóbal Muñoz Llorente; primer teniente de alcalde, Serafín Ruiz Ramos; segundo teniente de alcalde, Sebastián Ruiz Ruiz; tercer teniente alcalde, Manuel Sánchez Caro; regidor síndico, Francisco Caro Fernández, y depositario, Andrés Rivas Martín; quedaron 5 concejales sin cargo. Esta corporación estuvo rigió el municipio tan solo 14 días.

Ante la existencia de corporaciones que no concordaban con la afinidad política que imperaba en el Gobierno, se acordó nombrar provisionalmente gestoras afines al Frente Popular hasta tanto se celebrasen elecciones municipales, previstas para el 12 de abril, aunque nunca llegaron a celebrarse. Así, el 5 de marzo se reunieron en el ayuntamiento los señores que iban a formar la corporación municipal, todos ellos miembros de la Casa del Pueblo y afines al Frente Popular que había ganado las elecciones generales, 4 pertenecientes al PSOE., 4 al PCE., 4 a UR y 3 a IR, bajo la presidencia del delegado del Gobernador Civil de la provincia.

El anterior alcalde, Muñoz Llorente, entregó la vara presidencial a dicho delegado. Al manifestar el delegado gubernativo que el fin de la reunión era la elección del alcalde, Gallego Bordoy expuso que el nombramiento se hiciese por aclamación y ante el asentimiento de todos los asistentes, Ávila Fernández propuso que se nombrase alcalde a José Ruiz Martín, que tras ser acatado su nombramiento por aclamación se le dio la posesión como alcalde por el delegado gubernativo. Al siguiente día, 6 de marzo, se celebró una sesión extraordinaria para la elección de cargos, que fueron: primer teniente de alcalde, Francisco Ávila Fernández; segundo teniente de alcalde, Faustino García León; tercer teniente de alcalde, Manuel Villarino Llamas; regidor síndico, Juan Antonio Tortolero Reyes, y depositario de fondos municipales y décima de paro, Diego España Gómez.

Este ayuntamiento estuvo vigente hasta que se produjo el levantamiento militar contra la República. El sábado 18  de julio de 1936 se encontraba la población de Fuentes en plena celebración de su Velada del Carmen, cuando hacia las 8 o 9 de la tarde empezaron a correr rumores de que se había producido el levantamiento de parte del ejército. Como es de suponer se produjo entre la población cierta incertidumbre y desasosiego y cada cual, para evitar posibles daños en su persona, abandonó la Velá refugiándose en su casa. Comenzó una noche angustiosa, en la que algunos de los más destacados dirigentes de la izquierda local se dirigieron a la Casa del Pueblo para desde allí oír las pocas noticias que las ondas radiofónicas pudieran enviar, principalmente desde Sevilla.  Pronto la Guardia Civil, al mando del brigada Martín Conde, controló la situación y  desde el primer momento se vinculó al bando sublevado.

El alcalde al frente de sus concejales y  junto a algunas personas más, aproximadamente unas cien, se reunieron en el ayuntamiento, el día 19, para constituirse en asamblea permanente y defender en la medida de lo posible la legalidad vigente según las leyes dictadas por la República. Pronto el brigada Martín Conde junto al cabo Moyano y otros números de la Guardia Civil, venidos desde La Luisiana, Lantejuela y Cañada Rosal, se presentaron de improviso ante las puertas del ayuntamiento y el alcalde “voluntariamente” les hizo entrega  del mismo, obligado por las armas. Casi todos los concejales fueron detenidos inmediatamente, aunque algunos consiguieron huir por los tejados, como es el caso de Manuel Valladares Barcia o por la puerta confundido entre la gente, José Gallego Caro. Fueron detenidos el alcalde y los concejales, junto a otras muchas personas, en los días siguientes y conducidos a las escuelas públicas, el actual edificio del hogar del pensionista, porque en la cárcel local no cabía tanta gente.

El mismo día 19 a las 20 horas se constituyó el cuarto ayuntamiento del año 1936. Bajo la presidencia del brigada de la Guardia Civil, comandante del puesto, Francisco Martín Conde se creó una gestora formada por 5 señores, de los que fue nombrado Luis Conde Herce,  alcalde de la nueva corporación.

Los acuerdos tomados por esta gestora en este año fatídico fueron: el cambio de nomenclatura de algunas calles por nombres de personajes claves de la sublevación del ejército, el homenaje al brigada Martín Conde, muerto en la toma de Peñaflor y su nombramiento de hijo adoptivo predilecto y rotular una calle con su nombre, solicitar ayudas para los guardias civiles que habían estado en los primeros días de la contienda, solicitar condecoraciones a los dirigentes militares, Queipo de Llano y al Gobernador Civil Pedro Parias, nombrar hijo adoptivo a Francisco Franco y rotular una calle con el nombre del capitán Escuin, destituir al secretario del ayuntamiento por su inclinación socialista y nombrar a Manuel de la Matta desposeído por la anterior corporación por su ideología de derechas. En el verano de este año bajo el mandato de esta gestora fueron asesinadas 116, 25 mujeres y 91 hombres,  vecinos y vecinas de Fuentes.