La primera hazaña es permanecer, sobrevivir, que no es poco. Tiempo habrá después para aspirar a metas más altas. Es la filosofía del voleibol femenino de Fuentes esta temporada, un equipo humilde que sigue viviendo el sueño de verse las caras con clubes que están económicamente a años luz. Esta tarde en el pabellón de la Estación no había pescado que vender. O mejor dicho, el único pescado en venta era del rival, el Algar de Cartagena, que todavía peleaba por la permanencia. Con 24 puntos, Fuentes la tenía segura desde hace cuatro partidos. Tal vez por eso el partido de esta tarde ha tenido el resultado de 1-3. Las jugadoras del Fuentes han bajado los brazos, algo que las del Algar no podían permitirse si querían seguir en la Superliga 2.

Lo único que se jugaba el Fuentes esta tarde era terminar la temporada séptimo u octavo, poca cosa. Acabará octavo cuando la semana que viene juegue en Benidorm. Esta tarde en la Estación se han enfrentado dos equipos de la cola, uno con la tranquilidad de sabía que está para quedarse y otro que no lo sabía aún, si bien el triunfo le ha puesto la permanencia a tiro de piedra. "Por detalles" ha sido superior el Algar al Fuentes, según Moisés de Hoyo. De hecho, durante casi todo el encuentro la bola se ha paseado por el filo de la red. Podían haber caído hacia el lado del Fuentes o hacia el lado del Algar. Ha caído para estos últimos más por demérito de las locales que por mérito de las visitantes. Salvo esos "detalles".

Los detalles son importantes, por supuesto, hasta el extremo de propiciar el triunfo o la derrota. El detalle lo ponen los parciales de los cuatro sets disputados: el primero ha sido para el Fuentes por 25-23, el segundo para el Algar por 23-25, el tercero también para el Algar por 23-25 y el cuarto por 21-25. Dos equipos muy igualados jugando en el filo de la navaja, tal para cual. El octavo contra el décimo. Fuentes ha puesto de manifiesto que, a pesar de la falta de tensión de esta tarde, es un equipo de Superliga 2. Tiene carrete. Le ha faltado la concentración que imprime el jugarse algo importante. No era el caso y ha pagado con la derrota.

Alcanzada la permanencia, conseguida la hazaña de sobrevivir, las mentes están puestas ya en la temporada que viene. El cielo puede esperar la próxima temporada. Eso si un equipo como el de Fuentes de Voleibol puede competir con clubes que pagan ventajosamente la entrada al cielo. Hay quien sostiene que el cielo, en esta como en otras competiciones, está reservado en exclusiva para los grandes. Manda el presupuesto. Estar arriba tiene un precio inasequible para los equipos modestos. Sin embargo, como soñar no cuesta dinero, ahí está el Fuentes haciendo planes para la temporada que viene. Primero hay que hacer balance de la temporada actual, ver el desvío del presupuesto, analizar las integrantes del equipo, cuáles quieren quedarse y cuáles no.

Cada jugadora tiene su vida personal y profesional al margen del deporte, actividad que practican sin retribución alguna. Otros equipos pagan fichajes, Fuentes cobra cuota de participación a sus jugadoras. No es un detalle menor. Soñar no cuesta dinero, pero sí crear un equipo capaz de enfrentarse a grandes de la categoría como son el Guía de Gran Canaria, el Aguere de Tenerife, el Paterna de Alicante o el Universidad de Granada, los cuatro primeros clasificados. De presupuestos para seguir soñando tendrá que hablar mucho el club de Fuentes en los próximos días. Atentos.