Entre estabilidad y lío, los andaluces han elegido lío. Y que siga la privatización de los servicios públicos, la burda manipulación informativa de Canal Sur, la propaganda por encima de la eficacia y el sometimiento a Madrid de los intereses de Andalucía. Duele escribirlo, pero eso es lo que hay y va a haber a partir de ahora. Andalucía no ha elegido la “prioridad nacional”, por más que lo diga la tercera fuerza política en el Parlamento andaluz, porque eso sólo lo defienden 15 de los 109 diputados que ocuparán escaño.

Los de este domingo no son buenos resultados para los intereses de Andalucía, pero es la voz del pueblo a ella hay que plegarse. El PP ha perdido la mayoría absoluta, algo que cabe atribuir principalmente al desastre que vive la sanidad pública y, de forma especial, a la crisis de los cribados de cáncer de mama. La pésima gestión sanitaria no ha sido la tumba política de Moreno Bonilla, pero sí el factor determinante de su debilitamiento. En ese sentido, el PP haría bien en tomar nota, si le dejan hacerlo los poderes económicos, de que con la sanidad pública, con la salud, no se juega ni se negocia en Andalucía. Pocas cosas hay en Andalucía tan intocables como el sistema sanitario público. Mal que le pese, acabar con las exorbitadas listas de espera tendrá que ser prioridad absoluta.

Está claro que Andalucía tiene poco que ganar con la suma de Moreno Bonilla (PP) y Manuel Gavira (Vox). Lío y largas semanas de negociación a cara de perro. Tiene poco que ganar porque va a ser más de lo que hemos sufrido en las dos pasadas legislaturas, agravado por la previsible entrada de la extrema derecha en el Gobierno. Tratarán de que siga habiendo más privatización sanitaria y educativa, más privilegios para los de arriba, más recortes para los de abajo, más aumento de las desigualdades, más odio contra el diferente, más machismo, más supremacismo, más altanería, más rechazo por razón de raza o religión… Y menos igualdad, menos inclusión, menos defensa del ecosistema, menos solidaridad, menos cultura de diálogo…  

¿Todo eso lo han decidido los electores? Sí, todo eso y mucho más. Sin embargo, llegados hasta aquí, habría que preguntarse si los resultados no son peores para los intereses de Andalucía por lo que ofrece el vencedor o por lo que no ofrece el perdedor. El PSOE tiene que darle una vuelta a su estrategia política para Andalucía porque la oferta que le hace al electorado deja mucho que desear. Ni tenía una buena candidata ni presentaba un programa atractivo ni atesoraba credibilidad suficiente para enganchar al electorado andaluz. El PSOE andaluz ha dilapidado todo el crédito que atesoró en los años de la transición y hoy aparece ante el electorado como una nave sin rumbo, cuyos timoneles piensan más en el pasado que en el futuro, más en recuperar lo perdido que en ganar el horizonte para Andalucía.

Al PSOE le falta precisamente lo que ha encontrado Adelante Andalucía, nuevos bríos, alegría, desparpajo y propuestas en positivo. Frescura y gente diferente. Caras nuevas para un cambio de era. Porque lo que está viviendo Andalucía, como todo el mundo, es un cambio de era, pero no encuentra dirigentes que estén a la altura para responder a los retos de los nuevos tiempos. La derecha mira al pasado más viejo, la tribu, la nación, el campo, los toros, la caza… El PSOE mira con nostalgia al pasado reciente y sueña con su vuelta, cosa que no va a ocurrir. Sólo en la izquierda hay esperanza de futuro, pero para eso necesita unidad, unidad no impuesta por las circunstancias, sino sincera y generosa. Desinteresada.

Pero como esa unidad generosa no había llegado, la ha empezado a imponer el electorado de izquierda por la vía de los hechos, con los votos. De ahí el salto que ha experimentado Adelante Andalucía, convertida de buenas a primeras en el eje sobre el que girará a partir de ahora la política a la izquierda del PSOE. El electorado ha puesto a Adelante Andalucía en el centro del debate y ahora la única duda que despejar es si va a girar en sentido centrípeto o centrífugo, es decir, si atrae o repele al sinfín de asteroides en que se ha ido fragmentando la izquierda en estos años. No es un dato menor que la suma de los votos de Adelante Andalucía (401.732) y Por Andalucía (263.615) harían que fuese la tercera fuerza política, superando en casi cien mil votos a Vox (576.635).