Me cuesta despertar, cada mañana al tomar conciencia del mundo real mi cuerpo y mi mente quieren seguir en el mundo de ensoñaciones. Intento quedarme con las imágenes que solo hace unos segundo eran ten reales como las que inexorablemente se abren camino, adaptándose sin remedios, en la luz que rompe la semioscuridad de la habitación. Es difícil enfrentarse al mundo cada mañana. Un mundo desquiciado, a veces más extraño que el que se deja abandonado en sueños.
Cada día me hago la misma pregunta: ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué debo hacer? Después de conseguir despertar mi primera intención es huir, salir ahí fuera olvidándome de todos y todo. Pasados unos minutos, ese policía que según una terapeuta le decía a una persona muy cercana tenemos en la cabeza mi familia, un guardia civil lo llamo yo, me pone en mi sitio y salgo de la cama y “palante”.
Cada día tiene su afán, me digo. Cada día la vida está llena de belleza, de golondrinas, como en estos momentos que anuncian el verano, la luz maravillosa de julio nos espera, las noches estrelladas de agosto, las tardes bellísimas de otoño volverán. Sé que es difícil disfrutar de todo esto cuando en el mundo hay tanto sufrimiento, tanta indiferencia, cuando buscamos argumentos para dar la espalda al activismo, a hacer frente a la mentira, a la crueldad, a un capitalismo que nos hace esclavas y esclavos para su propio beneficio sin que nos demos cuenta, o sí.
Cansa, cansa el día a día esta ausencia de sentido, de disociación, de desasosiego, de ver cómo los verdaderos problemas que tiene la gente son ignorados por los poderes. Cansa vivir a través de las redes, ver cómo se siguen a influencers que nos llevan a un feudalismo tecnológico alejado de lo real, de la naturaleza, de la vida. En estos momentos escucho la voz de Silvia Pérez Cruz y la guitarra de Juan Falú y me digo qué suerte poder hacerlo, qué suerte de haber podido verlos y disfrutarlos. Eso es la vida, lo bello y lo horrible, el amor y su ausencia. Pero siempre es mejor saber, como dice el poema Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo.
La vida es bella ya verás
Como a pesar de los pesares
Tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos…
Será mejor que leáis el poema entero

