Siguen matando a las mujeres, pero eso apenas es noticia, estamos corriendo cada día de un vídeo a otro en tik-tok de personajillos que se ganan la vida, a veces muy bien, creando bulos, historias tontas o enseñando a un gato, lindo gatito, haciendo el payaso para no sé qué reacción placentera o relajante de los humanos, que a cambio se dejan el tiempo, eso tan caro y que no nos lo devuelven una vez invertido. Eso sí, sabemos de qué marca era el bolso de la hija del rey, esa persona que llegará a ser reina por la gracia de la constitución y de dios. Que no sé para qué nos hace falta saber la marca si con eso no vamos a disfrutar de los privilegios de la joven en cuestión.
Siendo lo anterior decepcionante, lo son aún más, y peligrosos, los comentarios y bulos que corren por las redes a cerca de emigrantes, y no estoy hablando de Ceuta, no,. Ocurre en mi pueblo, que siempre ha sido, y espero sin duda que siga siéndolo, solidario y abierto a las personas que llegan a él en busca de trabajo y de una vida mejor de la que han dejado en su país. Son personas que trabajan cuando pueden, viven y dejan vivir. Es muy fácil decir “no soy racista, ayudo a los pobres” con lo que me sobra y siempre que estén lejos.
A veces, muchas veces, el trabajo que realizan, especialmente las mujeres, es duro, especialmente los trabajos de cuidados. Pienso al verlas si algún día todas desaparecieran, bien por que se marcharan, bien por algún hechizo extraño, la economía de Fuentes, de Andalucía de España sufriría seriamente.
La ideología de extrema derecha avanza como un sunami, cubriéndonos de mentiras. Muchos de los que dicen que no son políticos actúan con esa ideología, haciendo política sin darse cuenta de que lo hacen. O Sí. Es verdad que la izquierda, los partidos de izquierda, no han sabido dar respuestas a los problemas de la gente, quizás pensando de manera cortoplacista y electoralmente.
No por eso debemos dejarnos arrastrar por intereses de personas y/o organizaciones que solo miran por sus propios intereses. Hay otra manera de hacer política; en los movimientos ciudadanos, en las asociaciones, en los grupos de apoyo, que pueden devolvernos la esperanza. Estoy segura de que las personas de buena voluntad somos más, solo que más calladas, más pacientes, más desesperanzadas quizás, pero siempre reaccionamos ante la injusticia y la desigualdad. A algunos esto les parecerá un panfleto, a otros un desahogo inútil. Son libres de pensar lo que quieran, faltaría más.

