Porque siguen matando a las mujeres por el hecho de serlo, por intentar ser ellas mismas, por no soportar la sumisión, por querer respirar y salir a la calle libres y sin tener que dar cuentas a nadie. Porque aún en conversaciones entre mujeres, no digamos entre hombres, se culpa a las víctimas de la violencia de género, incluso por ser diferentes, por tener un cuerpo que no se ajusta a las normas imperantes.

Porque tenemos el deber de no olvidar a nuestras madres y abuelas que tuvieron que vivir bajo un patriarcado que las hacía, sin saberlo, criadas sumisas, estar disponibles sexualmente, mientras mantenían el hogar incluso a veces económicamente. Porque no podemos olvidar a las mujeres de Gaza, de Irán, de Sudán, de Arabia Saudí, de todos los territorios donde el patriarcado las humilla y controla, aunque sea sin prohibiciones desde nuestra cultura de blancas y blancos, que las deja más desamparadas aún, sin opción de ser ellas mismas las que tomen conciencia y control de sus propias vidas.

Porque estamos entrando en una época muy peligrosa donde el fascismo presenta la imagen de una mujer falsamente libre, falsamente emprendedora y protegida por el hombre. Porque ese fascismo está amenazando a mujeres valientes que luchan por la igualdad verdadera, por todas aquellas y aquellos que sufren desahucios, injusticias y agresiones, no solo físicas sino psicológicas que van minando la autoestima y hace que ni las víctimas se reconozcan como tales.

Porque incluso los hombres que dicen ser feministas se ofenden cuando se generalizan comportamientos machistas sin entender que es algo estructural y que hay que luchar para que desaparezca de la cultura y las mentes. Porque aún existe la idea de que las mujeres no somos amigas de las mujeres, cuando es un comportamiento que nos han hecho creer, una idea marcada a fuego desde antes incluso de nacer, sin darnos cuenta de ello.

Porque cuando decimos que las niñas son más listas que los niños no nos damos cuenta que desde el mismo instante de nuestra venida al mundo cargamos con la mochila se cuidadoras, de “ser femeninas”, eso que en cada época va cambiando. Que tenemos que aprender unas reglas para ofrecer nuestro cuerpo, hacerlo objeto de deseo a la vez que tenemos que cuidarnos de “no caer en la tentación” ni hacer caer.

Porque aún existen mujeres atrapadas en un laberinto de juzgados y juicios donde tienen que demostrar que son víctimas. Porque nos enseñan a ser más sentimentales y sensibles y luego se quejan de que somos difíciles, que no nos entienden. Porque tenemos que decirles a las jóvenes que no todo está ganado, que vamos retrocediendo Porque mientras exista una mujer maltratada, asesinada, sometida, que no pude ser ella libre, seré feminista. Porque no hay otra forma de vivir, porque es una manera de estar en el mudo, porque me hace estar viva.