¡Qué vergüenza, he descubierto que aquí se juega! La mítica frase dicha por un capitán de policía, saliendo de un casino clandestino mientras recibe las ganancias obtenidas en el mismo, en la famosa película Casablanca, siempre ha estado de actualidad, pero ahora más que nunca.
Todos, partidos político, sindicatos… parecen decir lo mismo ante cada caso de corrupción, siempre que no les afecte a ellos, claro. En cada sentencia judicial, siempre y cuando no se le aplique a uno de los suyos. Este verano hemos visto cómo el narcotráfico se está adueñando de la calle, que actúa cada vez con más impunidad en nuestra costa. ¿Desde cuándo se sabe que las mafias rusas, colombianas, marroquíes o de donde vengan, han estado introduciéndose en vuestro país, especialmente en las costas? Si hasta desde un pueblo perdido en la campiña, al viajar, al leer noticias se estaba viendo venir.
Igual ocurre con tantos problemas que van envejeciendo, pudriéndose, que solo afloran en las compañas electorales, y ya estamos en ellas (generales, municipales y algunas autonómicas). Ahí está la utilización de los problemas de la vivienda, de los inmigrantes (que solucionan los problema de cuidados, de trabajo agrícola, de hostelería… Pero el casino sigue funcionando: “Qué escándalo, aquí se juega”. Nada sobre el trabajo precario, la sanidad, la educación, el avance del fascismo. Cuando los políticos, los partidos, despierten, el dinosaurio seguirá ahí.
Creo que la izquierda, las personas que nos consideramos de izquierdas, tenemos parte o mucha responsabilidad en todo esto. Qué han hecho los partidos de izquierda si no bailarle el agua muchas veces a una derecha que aparecen con piel de cordero mientras les conviene aparentar un talante moderado, aunque siempre son lobos. Mientras que algunas izquierdas, también por sus propios intereses, a veces solo por conservar el sillón sea éste local o autonómico, se apuntan a lo que sea justificando lo injustificable. Esto es lo grave. Nos hemos acostumbrado a mirar por la ventana de Overton que cada vez nos deja ver como normal ciertos comentario, actitudes xenófobas y retroceso en la igualdad entre mujeres y hombres.
Exciten mujeres y hombres que necesitan creer en un mundo mejor, aunque cada vez sea más difícil. Que no les vale decir qué vergüenza, aquí se juega cuando les han pillado en el juego. Que saben que la equivocación y el deseo de mejorar es humano y no van intentando humillar, como hacen algunos políticos, a aquéllos que no piensan como ellos o simplemente intentan hacer las cosas de otra manera. Estamos a tiempo de cambiar la realidad, dentro de poco quizás sea demasiado tarde.

