Hay momentos que dudas en seguir escribiendo cada semana. ¿Para qué? ¿Es solo vanidad lo que te hace ponerte delante del ordenador? A veces no estás segura de decir lo que realmente quieres decir a causa del miedo o el sentido del ridículo. Al final no tienes más opción que decir aquello que quieres decir. Para qué la libertad si no, esa libertad cada vez más necesaria, aunque a veces temida.
Lo que no hago, y sé que es un defecto, es tomarme el tiempo que se dio Sor Juana Inés de la Cruz cuando en 1691 tardó seis meses en contestar al obispo de Puebla (México) que bajo el seudónimo de Filotea de la Cruz había publicado, sin el permiso de sor Juana Inés, un texto sobre teología que la monja jerónima inteligentemente había escrito. Lo peor fue que el obispo, sirviéndose de su autoridad patriarcal, acompañaba el texto con una amonestación a Sor Juana Inés diciéndole que se dedicara a otras cosas y no a escribir sobre teología. La respuesta de Sor Juana Inés no tiene desperdicio.
El recuerdo de la correspondencia epistolar del obispo de Puebla y Sor Juana Inés de la Cruz me sirve de excusa, que no de consuelo, para exponer mis quejas por no tener contestación a mis escritos de la institución que nos gobierna municipalmente. ¿Acaso no soy merecedora como ciudadana de una respuesta, aunque breve, de la más alta autoridad del pueblo? Autoridad que es elegida democráticamente y, por tanto, debe atender a toda la ciudadanía por igual, democráticamente.
Son varios, por no decir muchos, los escritos que he dirigido a esa autoridad que dice ser servidora del pueblo, y así debería ser, sin haber obtenido una sola respuesta. Igualmente, me llegan, como miembro de la asociación Stop Biogás, noticias sobre los múltiples escritos que esta asociación ha dirigido al ayuntamiento -habréis supuesto que es de esta institución de la que hablo- sin obtener respuesta alguna, cuando sí ha recibido, la citada asociación, respuestas de la subdelegación del gobierno de Madrid, de la subdelegación del gobierno de Sevilla, de la fiscalía de medio ambiente, del juzgado de Écija, así como de varias consejerías de la Junta de Andalucía.
Nos preguntamos desde Stop Biogás, y me pregunto personalmente, por la causa de este silencio. Si ya en el siglo XVII un todo poderoso obispo de Puebla y una monja mantuvieron una correspondencia epistolar, al igual que otras muchas monjas de los siglos XVI y XVII con obispos y abades, y gente importante, ¿por qué nuestro alcalde no se digna contestar a los escritos que ciudadanas como una servidora y asociaciones como Stop Biogás le remiten?

