Las redes ¿son buenas o son malas? Una pregunta que tiene como repuesta: ni buenas ni malas, depende del uso que se les dé. Es un problema complejo, yo diría sin solución en el sentido de la pregunta. Esto último no debería ser obstáculo para abordar el problema. Un problema que nos está llevando a situaciones graves, especialmente en la adolescencia: el 92% del alumnado de Secundaria está en una red social y el 75% en al menos tres, mientras que el 78% del alumnado de primaria está en una. 

¿Cómo hemos llegado a esto?  Cuando trabajaba en la docencia me extrañaba muchísimo, y me preocupaba aún más, cómo los y las adolescentes utilizaban las redes sin tener ni idea. Tampoco ahora la tienen, igual que no la tenemos los adultos, de que las redes ni son libres, ni democráticas, ni gratis, sino que son empresas que generan una cantidad astronómica de dinero, que están en manos de unos cuantos empresarios cada vez más poderosos y siniestros. En las redes, nosotros somos la materia prima con la que se construyen imperios coloniales. Sé que no podemos prescindir de las redes, de la tecnología. Ella nos ayudó a crecer como especie, nos distingue de las demás con las que compartimos la Tierra, sin que eso nos haga dueños de la misma, o no debiera. 

Todo lo anterior no nos impide plantarnos, como decía más arriba, ante el problema de cómo utilizarlas. Protegemos a la infancia y a la adolescencia incluso ante peligros imaginados y las dejamos indefensas ante una pantalla. Cierto que existe el pin parental, pero quién no ha engañado a la madre y al padre en esos años rebeldes que nos estamos formando como personas. Igual, supongo, que hacen ahora los adolescentes con sus móviles, con sus tablets. Mientras están en sus habitaciones o incluso unos metros delante de nosotros pueden estar viendo cosas horribles como decapitaciones o violaciones. No estoy exagerando, me limito a usar las estadísticas. 

Cuando pasen quince o veinte años ¿cómo serán los adultos que hoy van formado sus cerebros delante de una pantalla viendo videos cortos? Esos videos que impiden que más tarde nuestro cerebro sea incapaz de mantener la atención durante un largo tiempo para ver una película, un documental, leer un libro o un reportaje o artículo, reflexionar y crear un pensamiento crítico como consecuencia. Protejamos a nuestra infancia y adolescencia, eduquemos en el manejo de internet y las redes en general. El futuro de ellos y ellas depende del presente.

Existe un movimiento ciudadano: Adolescencia Libre de Móviles que surgió raíz de una iniciativa nacida en Barcelona cuyo objetivo es empoderar a las familias y promover un pacto social para que el máximo número de hogares retrasen la entrega del primer móvil a sus hijos e hijas y trabajar en el buen uso para aquéllos que ya lo tienen. A ese movimiento ciudadano pertenecen más de 30.000 familias, profesionales de la educación, psicólogos y sociólogos. Al parecer están teniendo resultados positivos. Por qué no intentarlo desde aquí. Seamos realistas.